Una treintena de jefes de Estado y de gobierno se dan cita durante dos días en un protegido fuerte militar para definir la forma precisa que tomará la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con sus 33 países y liderazgos heterogéneos, que en los últimos tiempos protagonizaron más de una crisis diplomática.
La presidenta argentina, Cristina Kirchner, abrió el miércoles el desfile de las llegadas de los mandatarios a Caracas, invitados por el presidente Hugo Chávez, para quien la cita, aplazada en julio cuando se le diagnosticó un cáncer, supone su retorno a la escena internacional y una ocasión para mostrar, entre rumores que sostienen lo contrario, que superó la enfermedad.
Según Chávez, impulsor de una alianza regional de gobiernos izquierdistas (ALBA) y co-protagonista de una ruptura de relaciones diplomáticas en 2010 con el entonces presidente colombiano, el conservador Álvaro Uribe, llegó la hora de la unión en la región más allá de tintes políticos.
La CELAC debe ser "una unión política y sobre esa unión vamos a construir un gran polo de poder del siglo XXI", aseguró Chávez la víspera de la cumbre, constatando el auge económico de la región ante la grave crisis económica en que están sumidos Europa y Estados Unidos.
"No debemos dejarnos llevar por las ideologías gobernantes" de cada país, la CELAC "es un proceso independiente del socialismo cubano, venezolano o de la ideología que impulse el gobierno de Brasil, Colombia, Nicaragua...", proclamó el mandatario venezolano, en el poder desde 1999.
La unión de Latinoamérica y el Caribe en un organismo político heredero de los foros de la Cumbre de América Latina y Caribe (CALC) y Grupo de Río, que empezó a gestarse en una cumbre en Brasil en 2008, se plantea inevitablemente como una alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), que excluye a Cuba, expulsada en 1962, e integra a Estados Unidos y Canadá.
Con la CELAC, "nuestros países están mostrando su voluntad para crear un futuro sin injerencia de otros países", dijo el jueves la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, al reunirse con su homólogo venezolano.
Para Chávez, "la OEA es lo viejo, un espacio que fue manipulado, dominado por Estados Unidos", mientras que la CELAC "nace con un espíritu nuevo, como un arma de integración política, económica y social". "A medida que pasen los años, la CELAC va a ir dejando atrás a la vieja y desgastada OEA", advirtió Chávez.
Este organismo basado en Washington sufrió varios reveses en los últimos 30 años, al quedar neutralizado durante la guerra de las Malvinas entre Gran Bretaña y Argentina en 1982, las guerras civiles centroamericanas de la década del 80, las invasiones estadounidenses de Grenada en 1983 y Panamá en 1989, y más recientemente durante el golpe de Estado de 2009 contra el presidente hondureño Miguel Zelaya.
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