Kovalak está a favor de que sus hijos aprovechen todo lo que ofrece la internet, pero no les permite investigar mucho sobre Papá Noel.
“No atendemos llamadas computerizadas. No ponemos listas de los regalos que queremos en la internet. No tengo aplicaciones sobre Santa Claus en mi teléfono”, manifestó.
Kevin Grout y su esposa pasaron un susto hace poco cuando veían un desfile de Santa Claus en la televisión con sus hijos, de seis y cuatro años y una bebé de cinco meses. Súbitamente apareció una publicidad que genera un correo electrónico con un saludo de Santa Claus. Cambiaron de canal justo a tiempo.
“Tenemos el drama de mantener la ilusión viva, sobre todo con la mayor. Es una niñita inteligente”, comentó Grout, de St. Catharines, Ontario. “Me parece obvio que fue un error pasar esa publicidad durante un desfile de Santa Claus, cuando muchos chicos pueden estar viendo”.
Cualquier niño puede encontrar sitios de Papá Noel en la red con un iPad.
Igco.com, por ejemplo, propone: “Descubra nuestra aclamada carta de Santa, llame a Santa por teléfono, consiga pruebas de la existencia de Santa”.
Santa.com ofrece una variedad de cartas de Santa Claus de distintos precios. Hay una elegante, en un pergamino, por 19,99 dólares y una simple postcard por casi tres dólares. (Mami, ¿por qué cobra Santa Claus?).
En la casilla de búsquedas escriba “¿existe Santa Claus?” y será llevado a un sitio de psicología que plantea esa pregunta y relata cómo los padres se debaten por mantener vivo el secreto de Santa Claus en esta época del año.
Kyla Kelim, de Fairhope, Alabama, sorprendió a su hijo mayor, de nueve años, investigando a Santa Claus hace una semana.
“Estuvo a punto de dejar de creer en él”, contó la mujer. “Estaba buscando ‘Santa’ en Google y lo vi escribiendo la palabra ‘mito’. Justo llegué yo y le dije que basta de juegos electrónicos”.
“Ahora tengo que estar vigilando mi teléfono, mi iPad y las demás cosas todo el tiempo. No queremos que nuestro hijo de siete años deje de creer en Papá Noel”, señaló.
No todos los padres se preocupan de que la tecnología acabe con la magia.
Brian Searl, de Ormond Beach, Florida, aprovecha aplicaciones para que su hija de siete años hable con el viejo barbudo. “No es más difícil que antes. Solo que los métodos son distintos”, indicó.
¿Qué pasará cuando la niña crezca? Tal vez busque la película “Elfo” con Will Ferrell, esa en la que “el trineo no tiene suficiente fuerza porque la gente no cree”.
Otros padres afirman que antes de la llegada de la internet era más fácil mantener el mito.
Cuando los hijos de Kimberly Porrazzo, hoy veinteañeros, eran pequeños, ella y su marido hacían sonar campanas supuestamente del trineo frente a la casa en la víspera de la Navidad y el padre se subía al techo para hacer ruidos como de pezuñas.
no de los niños, por entonces de 12 años, todavía creía el cuento cuando ella les dijo la verdad, con mucho tacto, para evitar que alguien lo hiciese por ellos. Porazzo, de Lake Forest, California, escribió un librito corto sobre esa experiencia, que ella misma publicó: “El secreto de Santa Claus: La verdad sobre Santa Claus”.
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